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¿Volvemos? Capitalicemos lo que aprendimos.

Hago un ejercicio de escritura que me recomendaron mis mentores: tres páginas en ayunas. Lo que salga. Sin parar.


Un día especial. Primer día de vacaciones después de un año muy particular.


El año de la pandemia del COVID-19. El año que el mundo se detuvo y todo cambió.


Aislamiento social preventivo y obligatorio.


Tenía otros planes para el 2020. Planes concretos con un equipo de trabajo potente.


Pero el universo tenía sus propios planes.

El 16 de marzo se cortó todo. Cerraron negocios. Cerraron escuelas. Se suspendieron clases, eventos, turnos, deportes, salidas, compras, encuentros.


Cada cual en su casa. "Nos cuidamos entre todos." "Quedate en casa." Dicen que a cada uno le tocó lo que necesitaba para aprender lo que tenía que aprender (?) Tal vez.


Tal vez yo necesitaba parar la inercia en la que me había acomodado para volver a encontrarme con el entusiasmo de los nuevos comienzos.


Y me llevó a preguntarme: ¿Porqué si los nuevos comienzos nos dan tanta emoción, nos empeñamos en querer hacer siempre lo mismo?


¿Porqué nos aferramos a rutinas a largo plazo si lo que nos llena la panza de mariposas es hacer algo nuevo?


Nos acomodamos en una secuencia conocida que se nos vuelve rutina como quien se acomoda en el sillón a pasar el domingo.



Pero sabés qué?


El sillón y la mantita se disfrutan el domingo porque no se pueden disfrutar el resto de los días. Es el contraste lo que lo hace tan sabroso. Si pudieras instalarte - o peor - si tuvieras que instalarte en el sillón todo el día, todos los días, perdería el gusto. Sería un fastidio. Tendrías ganas de salir a caminar. Hasta preferirías ir a trabajar. Como pasó con la pandemia. Todo el mundo deseando que llegue el finde o un feriado. Para no hacer nada. Para quedarse en casa. Hasta que llegó la pandemia y hubieran dado lo que fuera por poder ir a trabajar todos los días. Hartos de estar en casa. De ver siempre las mismas caras. De no poder escapar de sí mismos. El contraste, lo nuevo, lo distinto. Eso nos enciende. Nos moviliza. Nos acelera el corazón. Cuando volvamos ... no volvamos a "lo normal" Atesoremos lo que aprendimos. Recordemos y repensemos:

¿Qué me enciende? ¿Qué cosa nueva puedo hacer? ¿Qué puedo hacer distinto?


Nosotras volvimos con la convicción de que necesitamos seguir explorando y experimentando y como nos encanta compartir con esta comunidad docente que se está armando ...


Se viene una nueva serie de encuentros para mantener nuestra llama encendida.


Todas las novedades muy pronto. Stay tuned!


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